La celebración de eventos, como cualquier actividad humana, genera un impacto sobre el clima a partir de la emisión de gases que potencian el efecto invernadero. Estos se emiten, principalmente, en la quema directa de combustibles fósiles para los usos térmicos del edificio donde se desarrolla el evento o indirectamente se generan por el consumo de electricidad y el transporte de los asistentes. El objetivo es ofrecer a los organizadores del evento la posibilidad de que éste tenga un impacto mínimo sobre el clima, generando un valor añadido en el mismo.
El marco de referencia que utiliza CeroCO2 para la realización de los estudios de huella de carbono de un evento es una metodología propia desarrollada siguiendo el modelo de Greenhouse Gas Protocol (GHG Protocol).
Algunos ejemplos:



